viernes, 12 de junio de 2015

Vacíos

Voy a hablar sobre los vacíos que nos creamos. O se crean solos, ya eso es de cada uno.

Es muy común que en esta época en la que estamos te apegues a algo: si, muy fácil. Y puede ser un animalito, una persona, un libro, una serie, un objeto, una aplicación. Y cuando lo perdemos es el acabose.

Sentimos que de nuevo nuestras inseguridades vienen, que no podemos tenernos en pie, que simplemente nos morimos si nos falta este objeto o persona a la cual nos apegamos tanto. Y es que así somos, nos volvemos dependientes de algo que está FUERA de nosotros.
Cuando estamos deprimidos hay exceso de pasado, hay mucho dolor y todo lo que está afuera nos importa mucho más. Pero en estos momentos es cuando más debemos apegarnos a lo que somos y lo que queremos y luchar por ello, no materializar o codificar nuestros anhelos. 
No depende de esa persona que salgas de la depresión, míralo como una mano amiga que te acompaña y te ayuda, pero no es tu salvación. No, ese animalito nuevo que adoptaste no es la solución a tus problemas, puede iluminar tus días pero a menos que cambies algo en ti no va a cambiar tu status actual.

Ya saben, todo está en el poder de creer en uno mismo y autocurarse, la depresión más que un proceso dado por pastillas y remedios es un proceso de sanación de tu interior.

Feliz día

D.

Las heridas

Hoy les hablaré de las heridas con las que cargamos. Son muchas, ¿no?
Cada que caminamos el peso nos entierra y nos lleva al subsuelo, nos mete por catacumbas que pocos han conocido y así experimentamos la depresión.

Así se siente para mi, un peso inimaginable que nos hunde, y nos hunde y nos lleva a un viaje al cual no queremos ir, como cuando éramos pequeños y teníamos que visitar a esa aburridísima familia lejana que nos dejaba sin ganas ni de dormir.
Así, sin ganas de dormir o con mucho sueño, con ganas de comerse todo o no comer nada, con ganas de suicidarse, con ganas de gritar, llorar. 

Y ahí vienen las heridas. Sean reales o no están. Son marcas que tenemos de por vida de ese momento en el que estuvimos profundamente deprimidos, donde no pudimos con todo el peso que nos tría la vida y ¡PLOP! nos desplomamos.
Algunos, como yo, se cortan y se autohieren. Este impulso automático nos calma (momentáneamente, la caída posterior es peor), es como la marihuana que hace creer que te hace bien: PERO NO. Te hunde más y más.
Las heridas nos acompañarán siempre, en forma de cicatrices o recuerdos, pero estarán ahí para recordarnos que un día fuimos tan valientes de sobrevivir a la depresión.

¡Fuerza amigos! Que la alegría los acompañe.

D.

viernes, 29 de mayo de 2015

Visión de la depresión. (Medicamente, para dummies)

Bueno, como estudio la carrera X no puedo ser ajena a todo lo que pasa en nuestro cuerpo por esto de la depare. Si, depare, porque ya se volvió una amiga y compañera y toca aceptarla: Si no puedes con tu enemigo, únete a él.
Entonces sucede que en nuestro cuerpo tenemos unas sustancias que nos hacen sentir cosas o entrar en ciertos estados.
Y hay una, muy bonita que se llama dopamina. Y la maldita está encargada de hacernos sentir bien. Y sus compinches de serotonina, endocrinas y otras más son un paquete premium de lo que se supone que debemos sentir. 

Pero en nosotros ese proceso no se da. Y entonces llega la desesperación del "¿yo por qué estoy así? ¿por qué quiero llorar? No quiero más"
Y entonces queremos morirnos y queremos hacer mil cosas. Por un disbalance de hormonas, por una alteración en nuestro cerebro. 
Mi mensaje: ¡No te preocupes! La terapia y los medicamentos te van a hacer mejorar, y vas a tener una vida plena, llena de altibajos y los vas a saber afrontar con toda la fuerza de un huracán; Porque llevamos un huracán adentro y lo vamos a hacer explotar. 

Bienvenido al mundo de los neurotransmisores y sus alteraciones, ahora no estás sólo. Tienes millones de personas que saben lo que se siente. 
Un abrazo cálido, porque no hay nada mejor que un a bracito mientras sentimos que nada importa.

Pronto, los post vendrán. 

D.

La presentación

Yo no me comprometo a curar a nadie. Mucho menos a superar una terapia de un psicólogo que está titulado y puede hacerte muchos enfoques. Pero me comprometo a ser n espacio amable contigo, que te ayude a soportar este duro golpe y mejorar en tus relaciones con sólo un poquito de sabiduría popular.





Pero antes, necesito que me conozcan. 
Para todos, mucho gusto: Dagdade. Si, ese es mi apodo literario, ¿Por qué? surgió como tótem en Scouts y desde entonces lo uso para cuando escribo en varios blogs y lugares de opinión.
Soy estudiante de una carrera X, en una universidad X y me ofrezco en mis servicios de consultoría web de asuntos médicos. Eso si, no reemplazo una visita a tu médico de cabecera.

Soy una estudiante promedio, pero que tiene muchas dificultades con varias cosas, por lo que decidí abrir y abrirme set espacio donde puedo expresarme y puedo ayudar a otras personas. 
Sin más preámbulo démosle inicio a este espacio donde tú y yo vamos a ser unos amigos que se cuentan cosas.


Bienvenido, y siéntete parte de la familia. 

D.