Bueno, como la noche es joven y les debo tiempo, viene el segundo post.
¿No les ha pasado que hay una persona en sus vidas que gasta demasiado tiempo?
Les cuento la historia: Yo conocí a alguien, con quien tuve una relación tormentosa de largos 4 años. Y yo me sentía feliz porque pensaba que el amor que él me daba no lo iba a encontrar en ninguna parte, y me aguantaba todas las restricciones que me tenía para salir, para bailar, para tomar... PARA VIVIR. Y yo me sentía bien, porque (de nuevo) pensaba que sólo él me podía hacer feliz, y sólo él me daba esa seguridad. Luego vino alguien más y dijo: "¡Quite que aquí voy yo!" y me hizo MUY dependiente. Y me sentía bien porque en ese momento creía que él estaba bien.
Faltaron los dos un día. Morí.
Lentamente agonizaba y ahí empezó parte de este camino.
Luego empecé a liberarme, y me di cuenta que el amor no ata, que el amor es libre en el viento, que el amor nos llena y nos hace felices, no personas con restricciones. Y AHÍ LLEGÓ EL AMOR DE VERDAD.
Y este amor de verdad no tiene restricciones, ni horarios de salida o de entrada. No tengo nada que me ate, y antes me da para volar, para ser feliz y llenarme de mi misma. Y me apoya en este duro camino con mucha paciencia y amor.
He dicho tantas veces amor, lo siento.
Esas personas que nos asfixian, que nos "llenan" pero de vacíos, que nos hacen sentir plenas pero nos dejan con un sinsabor, esas personas debemos evitar. ¿por qué?
En otro post hablé sobre los apegos, por eso, porque somos y tendemos a ser apegados y si nos volvemos dependientes de personas así ¿qué nos depara? ¿otra crisis?
Ánimo, saca de tu vida a los parásitos, si algo no está bien que no se quede en la puerta porque estorba, que se mueva y deje fluir el airecito. No prometo que no va a doler al principio, pero créanme, va a ser mucho mejor luego.
Bueno y ahí me van conociendo, un poquito de mi historia y de mi pasado. abrazo desde este lado de la pantalla.
D.
No hay comentarios:
Publicar un comentario